El Concepto De Valor Simbólico Aplicado A Las Relaciones Amorosas

Esta mañana mientras desayunaba, estaba reflexionando sobre el valor simbólico y el valor real de las cosas. Un tema bastante interesante en...


Esta mañana mientras desayunaba, estaba reflexionando sobre el valor simbólico y el valor real de las cosas. Un tema bastante interesante en el campo de la neuropsicología y las neuroventas, cuando de repente se me ocurrió aplicar dicho enfoque a las personas. ¿Cuál es el valor simbólico y el valor real en las relaciones personales, y en específico en las relaciones de pareja?

Jürgen Klaric expone en su libro “véndele a la mente, no a la gente” que las personas estamos dispuestos a pagar altos precios por un producto que podría costar cien o veinte veces más que su valor real de mercado (lo que cuesta el mismo producto y con la misma calidad, pero vendido por otra marca menos famosa y glamurosa). Es más, aún teniendo la posibilidad de comprar dicho objeto por la mitad del precio, preferimos el que cuesta cien veces más. ¿Por qué ocurre esto? ¿Acaso somos unos consumistas descerebrados? ¿O es que nos sobra el dinero?

Las personas hacemos esto porque no compramos el objeto en sí. Pagamos un alto precio por cómo ese producto nos hace sentir. Y esto es una necesidad de la mente Reptil. Estamos más que dispuestos a asumir aquel alto precio, ya que es el valor simbólico asociado a ese objeto el que nos importa de manera subconsciente. Y en última instancia, el que nos empuja a tomar la decisión de comprar.

Dicho valor simbólico no lo pone la sociedad. Lo decide el vendedor. Jürgen Klaric aclara que ninguna de las grandes marcas como Apple, Nike, Microsoft, Arturo Calle, Ikea, entre muchas otras, no se hicieron ricos poniendo unos precios bajos. Siempre han puesto precios altos, pero en algunas ocasiones, nos hacen creer que no lo son tanto.

Si trasladamos el valor simbólico al campo de las relaciones de pareja, en donde "nos vendemos a nosotros mismos" para establecer una relación con nuestra pareja ideal. ¿A qué precio nos estamos vendiendo?, ¿Qué valor simbólico le estamos haciendo pagar a nuestra pareja o pretendiente? Y aún más importante, ¿Qué Valor simbólico estamos pagando nosotros por estar con él o ella?

Veámoslo con más claridad en la siguiente historia de la vida real: el triángulo formado por Matias, Chloe y Sara. Chloe y Matias son pareja, están prometidos. Pero el Valor real de Chloe para la vida de Matias es más bien bajo. Ella es la clase de persona que parasita a través de su pareja, en vez de contribuir a un bienestar y crecimiento mutuo a nivel emocional, psicológico, económico y social. Ya sabes, esa clase de persona que añade muy poco, o nada en positivo. Pero que demanda máximas atenciones, privilegios y prioridad. Pero, parece que Chloe tiene un valor simbólico muy alto. Valor que no alcanzo a ver, pero Matias sí.

Por otra parte, tenemos a Sara. Un "Affair" de Matias. Quien si añade mucho valor real en la vida de este, pues le ayuda a organizar los asuntos económicos, le brinda apoyo incondicional en el aspecto que él lo necesite, procura que la vida de "Matt" sea lo más sencilla posible, y a él se le percibe claramente más alegre y vivaz cuando se encuentra en compañía de Sara. Pero es incapaz de atribuirle un lugar en su vida con mayor relevancia, y por qué no, incluso con más dignidad.

Mi gran duda reside en descubrir ¿por qué se da esta situación?, ¿Acaso es debido a que Sara no se ha otrogado un valor simbólico alto a sí misma? ¿O es por qué Matias es estúpido e incapaz de percibir el valor real de Sara para su vida? No menos importante, ¿Cómo se decide el valor simbólico propio en una relación de pareja? Si en el mercado de bienes y servicios es asignando un precio elevado e inamovible, ¿Podría ser que en el campo de las relaciones personales y de pareja sea definiendo claramente unas condiciones y límites infranqueables, que nuestra pareja o pretendiente deba cumplir si o sí?, ¿Es esté el valor simbólico personal?. Y si aceptamos relacionarnos con alguien que incumple dichas condiciones, Eestamos cayendo en devaluación de nuestro valor simbólico, quedando atrapados en una situación cómo la de Sara? Creo saber cual es la respuesta. ¿Y tú?

Con respecto a mí, debo reconocer que he devaluado mi valor simbólico en algunas ocasiones. Y en otras, he atribuido un valor simbólico erróneo a algunas personas, basándome en afinidades intelectuales, gustos similares, aspecto físico, origen étnico, vida económica, profesión, en vez de su valor real. El impacto que esa persona produce en mi vida y en mi crecimiento. Tal cual le ocurrió a Matias.

Lo más importante de todo este asunto, es que el Valor simbólico no lo percibimos de forma consciente.
Considera el por qué preferimos pagar cinco veces más por un café en Starbucks que en otra cafetería. O el por qué a las mujeres les impresiona más la caja azul de Tiffany para su anillo de compromiso, que el propio anillo en sí mismo sin empaque. En ambos casos se trata de un alto valor simbolico de reconocimiento, de sentirse especial, una necesidad de nuestra mente reptil. 

Pero sí que podemos decidir deliberadamente cuál es nuestro valor simbólico. En otras palabras, cómo hacemos sentir a nuestras parejas o posibles futuras parejas, al estar con nosotros. ¿Es nuestra compañía y afecto tan valioso, cómo el de un gato callejero sin casa y hambriento? O, ¿Es tan importante cómo estar en la compañía de Taylor Swift, Brad Pitt, Dalái Lama o quien sea que admires en este planeta? Lo sepas o no, eres tú quien decide cuál es tu valor simbólico. 

Déjame saber en los comentarios cuál es el tuyo, si lo has sabido mantener e incluso aumentar. Y si, por el contrario, estas o has estado en la posición de Sara, cómo lo has solucionado.

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