Cara a cara con el miedo

Hace  frío , los días son grises y paso mucho tiempo en soledad. No es por  elección   sino   porqué la vida me trajo aquí siguiendo una opo...



Hace frío, los días son grises y paso mucho tiempo en soledad. No es por elección sino porqué la vida me trajo aquí siguiendo una oportunidad de crecimiento. Aunque ese crecimiento está ocurriendo donde no lo pude imaginar.

Tropecé, me caí mordí el suelo. Me encontré con alguien que entró rápido y fugaz en mi vida, armo un poco de desorden y volvió a salir tan rápido como entró, dejando a la vista algo que estaba escondido. Admito que me siento abrumando por como se han desarrollado las cosas desde ese desagradable descubrimiento. Pero aún más por el recurso que la vida puso en mi mano, para entender que fue lo que realmente ocurrió y como ocurrió. Fue gracias a mi profesora de meditación, quien me recomendó un texto... y su lectura lo empezó a cambiar todo.

Empecé a descubrir toda una nueva dimensión, con espacio propio en el cual me puedo mover, pero no es un espacio físico. Tampoco estoy hablando meramente de estados emocionales como los conocemos ahora. Es como haber comenzado a cartografiar un terreno desconocido, un cráter lunar con un agujero profundo lleno de dolor. Si le pusiéramos un nombre a ese terreno desconocido, podríamos perfectamente llamarlo el país del niño interior, y su orografía es todo ese dolor, sufrimiento, angustia, miedo, vergüenza y shock que lo formaron de pequeño. Y que hoy, me han convertido en quien soy.

Mis preferencias, expectativas y exigencias, no son más que los mecanismos que ese niño interior creó y formó para evitar cualquier posible intento de exploración de todas las cumbres, cráteres y abismos de ese agreste territorio. De ese desolador paisaje lleno de sentimientos abrumadores que componen las heridas emocionales que traumatizaron y aterraron a mi niño interior: la personita que controla mi vida desde una esquina oscura, casi oculta y desapercibida dentro de . Pero justo eso es lo que estoy haciendo, acompañado de la sabiduría de aquel texto que me fue recomendado.

No solo he comenzado a “cartografiar” y descubrir aquellas tierras baldías llenas de dolor dentro de mí. Si no que he plantado un campamento permanente allí de observación y exploración emocional. Allí, cuando mi herida es activada por una persona o situación y el dolor me invade como un tsunami, allí donde más duele y donde la gran mayoría de los humanos intentamos huir culpando a los demás, a la vida, las circunstancias, a Dios. ALLÍ es donde permanezco, ahí es donde me sumerjo en las profundidades del dolor y lo reconozco como parte ineludible de , de lo que soy, de lo que he sido y con toda probabilidad, de lo que seré.

Pero como todo en la naturaleza humana, esto que parece un acto temerario y masoquista, nos permite alcanzar un momento de honestidad absoluta con la totalidad de lo que somos. Nos permite acariciar la lava ardiente de nuestras emociones más incómodas y aceptarlas con compasión. Forman parte de nosotros, están allí y lo van a seguir estando. Precisamente esta determinación, esta actitud libera a los demás y nos libera a nosotros mismos de nuestras proyecciones y expectativas, ambos mecanismos del niño interior. Pues pocas cosas hay más injustas y socialmente ignoradas o aceptadas, que pretender que alguien llegue a nuestra vida y su función sea la de llenar aquel enorme cráter interno lleno de dolor, angustia, miedo, y que además se encargue de mantener calmado a un pequeño y traumatizado niño invisible, del que no tenemos apenas alguna pista. Pero que vive dentro de cada persona adulta y dirige en mayor o menor medida nuestras vidas. Es injusto para ti, para mí y para todos los demás. Pero así es como nos hemos estado relacionando y por esto no dejamos de sufrir.

No te equivoques, esto no va solo de dependencia emocional, va de tus más profundos miedos, y el por qué no has logrado las cosas que deseas en tu vida. Pues todas están separadas de ti por el miedo, seas consciente de ello o no. Yo sigo explorando “mi gran mordor interno” y esa nueva dimensión, de la mano de ese transformador texto.

You Might Also Like

0 comentarios