Niños Sin Alma. Puede que Estes Criando Un Pequeño Psicópata En Casa

  Danni acaba de llegar a su nuevo hogar, una hermosa casa en los suburbios de San Francisco. Sus nuevos hermanos le recibieron con un calu...

 


Danni acaba de llegar a su nuevo hogar, una hermosa casa en los suburbios de San Francisco. Sus nuevos hermanos le recibieron con un caluroso abrazo grupal. Lo estaban esperando con ansias y había montada una pequeña fiesta para recibir al nuevo hermano mayor de la familia Smith. 

 

Además, le tenían preparada una sorpresa. A modo de bautizo familiar le regalaron un pequeño gato. Pues en la familia Smith todos aman los gatos y cada uno tiene a su cargo una mascota. 

 

Pero el más especial y querido por todos es el de señor Smith, “Jasper”, un hermoso gato persa.


El comportamiento de Danni cambió en cuanto se vio rodeado de una familia cariñosa y unida. Desde el mismo momento en que Danni entró en la casa, todos notaron que había algo raro en el ambiente; La pequeña fiesta familiar de recibimiento no había empezado nada bien.


Pocos días después de la llegada, los buenos modales, el carácter alegre y amigable de aquel rozagante niño de siete años que tanto los cautivó en el orfanato se había esfumado; Pero los Smith siempre creyeron firmemente en que “no hay nada que el Amor no pueda cambiar”. Así que redoblaron su comprensión y muestras de cariño hacia el pequeño Danni. 

 

Después de todo, hasta aquel momento él había vivido sin conocer el calor de una vida familiar; Pero este también redobló su mal comportamiento y empezó a salirse de control. Cuando algo no le parecía bien arrojaba y rompía cosas.


Los Smith no lo sabían, pero en su intento de acercarse emocionalmente al niño lo que conseguían era abrir una herida muy profunda dentro de él. Más llena de odio y rabia que de dolor. 

 

La frustración dentro de los padres adoptivos de Danni comenzó a crecer, pues estos veían que lejos de mejorar. El comportamiento del niño rozaba ya los límites de la maldad. Es entonces cuando el Sr. Smith decide cambiar el enfoque, marcando algunos límites de comportamiento en el hogar, siendo un poco más estricto, imponiendo un poco de autoridad; pero Danni explotó.

 

Los meses pasaron. Y una mañana los hermanos menores no querían salir de sus camas para ir al cole. La señora Smith descubrió que ambos niños estaban aterrorizados y se habían hecho pis en la cama. ¿La razón? Danni los había amenazado durante la noche mientras todos dormían. Les puso unas tijeras en el cuello y les dijo que si no hacían lo que él quería, les mataría. Comenzaron los robos en la casa, también en las casas de los vecinos. Fue descubierto provocando incendios a escondidas en el barrio. Intento ahogar en la piscina a la hija de un vecino que había venido a pasar la tarde con los hermanos Smith. Por supuesto Danni lo negó, alegando que se trataba de una broma; Pero la cara de terror en los niños y el color azulado en los labios de la niña decían todo lo contrario. 

 

Siempre que lo descubrían haciendo alguna fechoría o las pruebas lo delataban. Lo negaba con total vehemencia o se trataba de un bien común...


Comenzaron también las incontables idas y venidas a psicólogos y terapeutas de todo tipo, quienes eran seducidos y engañados por las argucias del regordete malévolo. Los Smith no se rendían y buscaron ayuda en el campo espiritual; Pero el ministro de la congregación también fue víctima de daños por un valor de cinco mil dólares en su hogar por haberse atrevido a intentar exorcizar a Danni de lo que “claramente era una posesión demoniaca”. Pero lo peor, estaba aún por llegar.


Algunos días después del “incidente religioso”, Danni estaba tranquila y cómodamente hablando con su nuevo terapeuta sobre la convivencia en el hogar y lo poco comprendido que sentía dentro de la familia. Por primera vez alguien pudo calar a Danni, y emitir un diagnóstico acertado. 

 

A la mañana siguiente el señor y la señora Smith se reunieron de nuevo con el terapeuta y este fue directo y conciso, -"Teneis que sacar a Danni de vuestro hogar inmediatamente. ¡Todos corréis peligro!"-. Y diagnóstico al niño con un caso severo de APD “Antisocial Personality Disorder” (Desorden de Personalidad Antisocial). En otras palabras, la semilla de la Psicopatía. Que claramente había germinado dentro del niño.


Danni confeso al terapeuta que él había sido quien mató a Jasper (el gato del señor Smith) ahorcándolo con una cuerda y luego atando su cadáver a la puerta del coche de su padrastro. -“lo hice para vengarme por aquello del exorcismo”- dijo con total tranquilidad. También contó que había sido bastante fácil y agradable hacerlo, y que el mismo había matado su propio gato y el de su hermano menor unos días antes para no levantar ninguna sospecha sobre él.


No existen palabras para describir la expresión en la cara del señor y señora Smith mientras escuchaban todo esto. Rabia, miedo, dolor, tristeza, todas juntas a la vez. 

 

El terapeuta sugirió iniciar cuanto antes tratamiento para los dos hermanos menores. Quienes casi con toda seguridad habrían desarrollado algún tipo de trauma debido al abuso y violencia vividos a manos del hermano mayor; En aquel momento los Smith comprendieron la razón de tanta felicidad en el orfanato cuando se llevaban al niño a su nuevo hogar.


Danni fue trasladado a una casa de acogida en poco más de una semana. Profundamente disgustado les dejo una última amenaza antes de marcharse, - "vayan con cuidado, porque tal vez una noche se pueden despertar con la casa en llamas"-.


La familia Smith aprendió una dura lección. En muchos casos el Amor no es suficiente para curar el alma podrida y rota de un niño que aprendió a no esperar nada de nadie y a ser manipulador para asegurar su supervivencia en un mundo en el que ha sido abandonado. Cualquier persona que intente acercarse al corazón estéril de un niño o adulto con este background sufrirá una despiadada avalancha de ira y rabia; el Trastorno de Personalidad Antisocial (APD) es un mecanismo de defensa inconsciente de la persona para evitar que esta se hunda en el profundo dolor causado por el abandono. Pero también es el precursor de la psicopatía, pues aquel dolor no expresado se transforma en un Tsunami de odio y rabia muy bien camuflado dentro del niño o el adulto.


A estos niños se les ha robado la humanidad. Sus corazones laten, pero están muertos por dentro. Sus ojos no tienen brillo y carecen de vida”. Afirman Ken Magid y Carole A. McKelvey en su libro “High Risk, niños sin consciencia” el cual ha inspirado esta historia.


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